Una casita elaborada en madera, con dimensiones de 18 cm y un peso de 390 gramos.
Este objeto está dedicado a Eleguá, una deidad central del Panteón Yoruba, considerada el mensajero de los dioses y el guardián de los caminos.
Eleguá es invocado en rituales y festividades, simbolizando el inicio y el fin de todos los caminos, así como la dualidad del bien y el mal.
Su presencia es fundamental en la práctica religiosa, asegurando que las ofrendas lleguen a los dioses.
Este artículo no solo es un objeto decorativo, sino también un elemento significativo en la espiritualidad y la cultura Yoruba.
















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