Un cuenco tibetano tallado, con medidas de 15×8 cm y un peso de 664 g, produce un sonido similar al de una campana.
Este artefacto está elaborado con una aleación de 7 a 9 metales, lo que le confiere su distintivo timbre.
Al ser golpeado o al recorrer su borde con un mazo, el cuenco vibrará, generando un tono resonante.
Ideal para la meditación, la terapia sonora o como elemento decorativo, su uso se extiende tanto en prácticas espirituales como en la relajación.










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